1.05. La Resurrección - II

La declaración de Isaías: "Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán" (Isaias 26:19), es la 1ª declaración clara y sin ambigüedades con respecto a la resurrección como tal, aun cuando Job, mucho antes, había esperado con fe y esperanza este gran evento (Job 14:13-17; 19:25-27).

La 1ª afirmación explícita de que algunos impíos, por lo menos, como también algunos justos, se levantarán de la muerte se encuentra en Daniel 12:2. "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua".

Comparado con el NT, el AT tiene pocas y muy breves referencias al tema, sin duda porque esta gran verdad no fue claramente comprendida antes que la resurrección de nuestro Señor demostrara la posibilidad y la realidad de la resurrección. Jesús siempre destacó en sus enseñanzas la vida futura como premio por el bien hacer:

"Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras" (Mateo 16:27).

"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su zquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna" ((Mateo 25:31-46).

Al dirigirse a un fariseo explicó que la recompensa por un interés compasivo ante las necesidades de sus semejantes la concretaría Dios "en la resurrección de los justos" (Lucas 14:12-14).

Hablando a algunos dirigentes judíos declaró que vendría la hora en que "los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que la oyeren vivirán" (Juan 5:25).

En realidad, "todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28, 29).