2.08. ¡NO TODOS LOS MILAGROS SON NECESARIAMENTE DE DIOS!

Por cierto, a la luz de las enseñanzas pasadas, es inevitable que se produzca mucha confusión, y una confusión honesta. Pero hemos llegado a un día cuando debemos entender correctamente este asunto de la inmortalidad, o hacer frente a un engaño fatal.

Puede significar el dejar a un lado unos pocos conceptos acariciados. Pero la otra alternativa es la de ser tomado en un engaño que cubrirá el mundo entero. Y cuando esto ocurra, ¡no son muchos los que serán salvados!

Escucha esto:

"Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" (Apocalipsis 16:14).

Esto es lo que podemos esperar en la última hora de la historia de esta tierra. Esto es lo que confrontaremos en nuestro tiempo. Engaños hábiles y sutiles. ¡Milagros, no ardiles!

¡Ojalá pudiéramos escribirlo con letras de fuego: NO TODOS LOS MILAGROS SON NECESARIAMENTE DE DIOS! Solamente cuando los hombres y mujeres captan el hecho de que los demonios también pueden obrar milagros, y aun en el nombre de Cristo; solamente cuando entendemos este asunto tan importante, podemos estar preparados para la crisis, para los engaños que han de cubrir este viejo mundo en estos últimos días.

¡Pero la comprensión que tiene el término medio de la gente sobre este asunto -mejor dicho la mala comprensión-, es sencillamente aterradora!

Es increíble cuán superficial puede ser nuestro razonamiento cuando abarca los sentidos y las emociones. Si algo es sobrenatural, puede ser de Dios. Así pensamos, a lo menos. Vemos algo. Sentimos algo. Oímos algo. Alguien lo menciona como un milagro. Tal vez lo sea. Y sólo porque es algo hermoso, o porque es liviano, o porque ocurre en el seno de la iglesia, sólo porque es algo sobrenatural, concluímos que es correcto.

¡Nada puede estar más alejado de la verdad!

¿Recuerdas el comentario de Jesús acerca del día del juicio? Él dijo:

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mateo 7: 21-23).

Milagros en la iglesia. Si. Pero a lo menos en algunos casos Cristo no tendrá nada a ver con ellos.