EL DIOS QUE YO CONOZCO

3.05. El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz

Los ángeles caídos, los seguidores de Lucifer, los demonios acerca de los cuales habla la Biblia, son inteligencias superiores. Pueden obrar milagros, milagros que engañarán a todos los que no resulten salvaguardados por un conocimiento de las Escrituras.

Satanás puede de hecho transformarse en ángel de luz:

"Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz" (2 Corintios 11: 13, 14).

Entiendes ahora que es completamente posible que un ángel caído se disfrace de otro ser, con el propósito de asumir la forma de un ser querido. Con la inteligencia de los ángeles, y con los miles de años de experiencia, ellos son maestros en la tarea de falsificar, y en el arte de hacerse pasar por quienes no son.

Tampoco carecen de información. Cuando se les asigna el trabajo de observar a una familia a través de los años, ¿es acaso extraño que conozcan la voz del abuelo, y cómo la tía Susana se arreglaba el cabello, y dónde escondió el testamento el tío Antonio?

Comienzas a entender ahora lo que ocurrió en realidad en la experiencia del rey Saúl, en la sesión espiritista descrita en la Biblia. El relato se halla en el libro primero de Samuel capitulo 28. Nota los versículos 6 y 7:

"Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación."

Tienes ahora el marco. El Señor había rehusado contestarle a Saúl. El profeta Samuel había muerto. Saúl fue a la pitonisa de Endor (esa práctica estaba prohibida por Dios) y le pidió que hiciera aparecer a Samuel. Apareció una forma que tenía la semejanza de Samuel. Y entonces se registra una conversación entre Saúl y el supuesto profeta.

¿No le habló Saúl verdaderamente al profeta Samuel? Te pregunto: ¿Cómo podía él hablarle a Samuel si Samuel, a semejanza de todos los que han muerto, estaba descansando silencioso en su tumba sin tener ningún conocimiento de lo que ocurría? ¿Y le enviaría Dios un mensaje a Saúl a través de un muerto cuándo él ya había rehusado comunicarse con él por los medios que él había establecido? Puede verse que las dos fuentes de información están directamente opuestas la una a la otra.

No, la aparición que pretendió ser Samuel no lo era. Era solamente una inteligencia demoníaca que jugaba la parte de Samuel en un drama de ocultismo prohibido por Dios. Y Saúl murió a raíz de esta transgresión:

"Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina" (1 Crónicas 10: 13).

Saúl murió por su pecado, así como les ha ocurrido a muchos otros. Pues Dios escribe sobre toda sesión espiritista, sobre toda tentativa de comunicarse con los muertos: "¡Error! ¡Error! ¡Error!"

Dijo un espiritista: "El aspecto fenoménico del espiritismo moderno reproduce todos los principios esenciales de la hechicería y de la brujería mágica del pasado. Están implicados los mismos poderes, las mismas inteligencias se hallan en acción" F. F. Morse, Practical Occultism (Ocultismo Práctico), página 85.

Es una evidencia reveladora, ¿No es cierto?

Permíteme que te lo diga con toda bondad y con el mayor fervor de que sea capaz. DE ACUERDO CON LA PALABRA DE DIOS ESTOS ESPÍRITUS, QUE VIENEN A NOSOTROS Y PRETENDEN SER LOS ESPÍRITUS DE NUESTROS AMADOS ARREBATADOS POR LA MUERTE, NO SON ESPÍRITUS DE HOMBRES MUERTOS, NO SON PERSONAS VIVAS. ¡NO SON DE NINGUNA MANERA SERES HUMANOS! ¡SON ÁNGELES CAÍDOS QUE SE DISFRAZAN Y TOMAN LA FORMA DE NUESTROS AMADOS!

Si permitimos que nuestros ojos hagan la decisión, entonces son nuestros amados.

Si permitimos que nuestros oídos decidan, se trata de nuestros seres queridos.

Si permitimos que nuestros sentimientos lo decidan, llegamos a la misma conclusión.

Pero si dejamos que la Palabra de Dios pronuncie el fallo, ¿quiénes resultan ser? ¡Impostores enmascarados!


¿Recuerdas? "Son espíritus de demonios, que hacen señales" (Apocalipsis 16: 14).

NO es raro que el apóstol Pablo escribiera:

"Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz" (2 Corintios 11: 13, 14).

3.04. Pues son espíritus de demonios, que hacen señales

Una mujer inteligente estudiaba la Biblia sobre este asunto. Se había interesado mucho en la comunicación con los muertos. Pero cuando llegó a este punto en particular en su estudio, exclamó: "¿Entonces quién está escribiendo sobre mi pizarra?"

¿Ves el dilema de ella? Si lo que hemos leído de las Escrituras es cierto -y lo es-, entonces, ¿quién da los mensajes en la cámara oscura? ¿Quién se está enmascarando para presentarse bajo la apariencia de nuestros amados muertos?

Estas son las preguntas que están golpeando con insistencia a las mentes inquiridoras. ¿Quién está escribiendo sobre la pizarra? ¿Quién está leyendo las cartas? ¿Quién está moviendo el lápiz? ¿Quién está formando las imágenes en la bola de cristal? ¿Quién está imitando tan perfectamente la voz de un ser amado?

Prominentes teólogos, respetados dirigentes, consejeros dignos de confianza describen con sinceridad y sin ambages sus supuestos contactos con parientes que han muerto. Y ejercen una tremenda influencia sobre millones. ¿Podría ser que aun intelectos gigantes estuvieran siendo engañados?

¿Cuales son los poderes que están obrando incuestionablemente en el mundo psíquico? Hemos visto que no son los de los muertos. ¿Quienes son entonces?

Dios nos dice de quien se trata. Las Escrituras identifican esos poderes, que desfilan disfrazados de quienes no son, como los seguidores de Lucifer, los ángeles caídos. Y debes tener en cuenta que los ángeles no son los espíritus de los muertos. Los ángeles existieron antes que este mundo fuera creado, aun antes que ningún hombre hubiera muerto.

Me doy cuenta plenamente de cuán difícil es aceptar la idea de que los ángeles malos pueden en realidad obrar milagros. Pero sinceramente creo que ese hecho es la clave para entender los fenómenos ocultistas con los cuales somos bombardeados hoy día.
Fija en tu mente de manera indeleble una cosa: lo sobrenatural, lo milagroso, no viene necesariamente de Dios. Cuando ese hecho esté plenamente establecido en tu pensar, resultarás salvaguardado contra más de una decepción.

"Pues son espíritus de demonios, que hacen señales" (Apocalipsis 16: 14).

3.03. No a la muerte sino en la mañana de la resurrección

Por mucho que tu y yo hayamos investigado los misterios de la vida y de la muerte, y nos hayamos introducido en los vericuetos de la mente humana, no sabemos lo que está al otro lado de la tumba, fuera de lo que la Palabra de Dios nos revela. Pero gracias a Dios que allí se nos revela lo suficiente como para infundir una auténtica esperanza en el pecho humano, una esperanza que toda la humanidad necesita desesperadamente.

Jesús mismo dijo que nuestros amados muertos descansan en paz hasta el día de la resurrección, y que entonces él los llamará:

"No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5: 28, 29).

Aquí el Creador del cielo y de la tierra, que tiene en sus manos los asuntos de la vida y de la muerte, declara en forma sencilla que viene una hora en que todos los muertos oirán su voz penetrante y vivificadora. Y entonces, no a la muerte sino en la mañana de la resurrección, los hijos de Dios que esperan aparecerán con el don inapreciable de la inmortalidad. ¡Ésto es lo que sencillamente enseña el Evangelio!

Sí, una de las verdades más dulces y más consoladoras del Libro de Dios es que cuando un hombre muere descansa tranquilo, sin ser perturbado por los recuerdos de una vida trabajada o por preocupaciones respecto de sus amados, hasta el día de la resurrección.

¿Dije yo que podríamos tener que desprendernos de unos conceptos acariaciados al descubrir la verdad?

Sí, nuestros falsos conceptos pueden haber tenido un rastro de belleza. Pero vemos ahora que quedan arruinados por el temor y la inconsecuencia. Los hacemos a un lado solamente para aceptar una verdad que es infinitamente más satisfactoria. La forma en que Dios hace las cosas es la mejor, y es la que ofrece el único consuelo perdurable.

Nota cuán consecuente es el plan de Dios. Repásalo de nuevo. ¿Por qué necesitaríamos una resurrección al fin de los tiempos si los hombres obtienen la recompensa inmediatamente cuándo mueren? ¿Por qué necesitaría Jesús regresar a esta tierra por segunda vez, como lo ha prometido, para reunir a su pueblo, si sus hijos ya están con él en el paraíso? ¿Por qué enseñan las Escrituras acerca de un juicio en los últimos días si los hombres ya han sido juzgados a su muerte?

¿Lo ves? Los muertos no regresan a sus hogares. Su facultad de pensar cesa. No saben acerca de los problemas de esta tierra. Descansan en silencio, imperturbables, hasta que Jesús los llame a vida eterna en aquel glorioso día de reunión.

3.02. Los muertos nada saben

La gran esperanza que las Escrituras llevan al corazón humano es que en el día de la ressurrección -no en ocasión de la muerte- los amados que nos fueron arrebatados se unirán de nuevo con nosotros.

De hecho, toda la estructura del cristianismo descansa sobre la resurrección de Cristo Jesús de los muertos y la resurrección de sus seguidores en el día final.

Job mismo lo dijo:

"Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo" (Job 19: 25).

Y añade esta nota triunfante:

"Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios" (versículo 26).

En cuanto a los muertos que aparecen ante la orden de los curiosos, o que regresan a una casa para ver como marchan sus seres amados, la Palabra de Dios dice:


Los muertos no han de ser llamados hasta aquel día grandioso y final cuando Jesús mismo regrese. Ese día, y solamente entonces, la muerte dará lugar a la inmortalidad, a la vida perdurable.

Las Escrituras van aún más allá. Dicen que en ocasión de la muerte el poder del hombre para pensar cesa:

"No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra;
En ese mismo día perecen sus pensamientos" (Salmo 146: 3, 4).

No debe haber ningún error aquí. El Creador sabe lo que ocurre en ocasión de la muerte. Y él nos dice que los muertos no piensan.

Por favor presta atención en este otro texto de las Escrituras, tal vez el más importante que hemos de leer:

"Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol" (Eclesiastés 9:5-6).

¡Ahí está! Los muertos nada saben. No pueden recordar. No pueden amar, ni odiar, ni envidiar. ¿No debe esto resolver para siempre la pregunta de lo que ocurre en ocasión de la muerte?

"Los muertos nada saben".

3.01. ¿Vienen los muertos de vuelta al mundo de los vivos?

Personalmente no soy espiritista ni un lector de temas de ocultismo. No soy un seguidor de la parapsicología o de los cultos orientales. No soy un hipnólogo o un devoto de la bola de cristal.

No pertenezco a ninguno de estos grupos, no porque dude de la existencia de los fenómenos, sino porque he llegado a conocer el origen y el mecanismo de los mismos, tales como se los describe en la Palabra de Dios.

La enseñanza de las Escrituras sobre este tema popular es tan adecuada como clara: demasiado clara para ser mal entendida. ¿No sería ahora lógico y sabio que la examináramos?

Como ves, hemos llegado a un tiempo cuando no nos atrevemos a confiar en nuestros cinco sentidos. Los asuntos ya no pueden ser decididos con seguridad en base a nuestros sentimientos. Alguna revelación de Dios se necesita para guiar al sincero escudriñador de la verdad.

Pero ante todo ¿tenemos un concepto claro y preciso para saber qué cosa necesitamos descubrir? La razón por la cual la mayor parte de los sitemas ocultistas han atraído a tantas personas es que pretenden dar la oportunidad a los dolientes, a los solitarios, a los hombres y mujeres entristecidos, de comunicarse con sus seres amados que han partido. Y es la promesa de relacionarse con los sabios lo que confronta a los dirigentes mundiales con la tentación tremenda de buscar dirección sobrenatural.

Básicamente los movimientos ocultistas se edifican sobre el concepto de que los muertos no están muertos, y por lo tanto pueden comunicarse con los vivos. Esto es lo que induce a hombres y mujeres a intentar romper las barreras del espíritu. Esto es lo que los tienta a golpear las puertas del mundo invisible.

Ahora bien, esta pretensión de que los muertos pueden comunicarse con los vivos, o es cierta o es falsa. Si es cierta, sería una de las verdades más grandiosas y más dulces que haya visitado a la doliente humanidad. Si es falsa, constituye un fraude desvergonzado hecho en el nombre de los más tiernos recuerdos de la vida.

Al abrir la Palabra de Dios dejo contigo la decisión. Tal pretensión constituye un hecho cierto o falso. Estarás de acuerdo conmigo en que no pueden ser ambas cosas a la vez. Permíteme que te lleve, pues, a la única fuente de información de la cual se puede depender:

"Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8: 19, 20).

Es una declaración específica sobre el tema, ¿no es cierto? Pero nota este pasaje -el versículo 19- como lo traduce el Dr. Moffatt: "Cuando os digan que consultéis a los mediums y a los espíritus que susurran y farfullan en tonos bajos, preguntadles si una nación no debe ir antes a consultar a su Dios. Decid: '¿Por qué consultar a los muertos de parte de los vivos? ¡Consultad el mensaje y el consejo de Dios!' "

Esta es una indicación directa y clara de Dios. Cuando se nos invita a consultar a alguien avezado en las artes ocultas, a alguien que pretende relacionarse con los muertos, debiéramos responder: "¿Por qué consultar a los muertos de parte de los vivos?" Antes, "consultad el mensaje y el consejo de Dios".

Ahora bien, ¿qué revela el mensaje de Dios acerca de los muertos? ¿Vienen los muertos de vuelta al mundo de los vivos?

"Como la nube se desvanece y se va,
Así el que desciende al Seol (sepulcro) no subirá;
No volverá más a su casa,
Ni su lugar le conocerá más" (Job 7: 9, 10).

Evidentemente los muertos no regresan.

3.00. ¿Pueden los muertos comunicarse con los vivos? - Introducción

La muerte, desde el día mismo en que por primera vez se introdujo fríamente en el mundo, ha sido un enigma insoluble. Pera ha quedado reservada a esta generación la tentativa de sumergirse más profundamente que ninguna otra en el misterio de la vida y de la muerte. Esta es una generación que se apresura hacia la eternidad, y desea saber qué hay allí.

¿Es extraño, pues, que esta generación llena de preguntas se halle rodeada de escenas que desafían toda descripción? Ningún hombre puede cerrar los ojos a este hecho. Está allí. Puede verlo, oírlo, sentirlo. Todo hombre debe decidir como se relacionará con esta situación.

¿Encuentran las respuestas los que se vuelven a los fenómenos parapsicológicos en procura de las mismas? ¿Pertenecen a los muertos las voces que escuchan provenientes del silencio? ¿Podemos de alguna manera llegar hasta otro mundo? ¿Y si pudiéramos, es seguro que lo hagamos?

Aquí hacemos frente a un problema que se acerca mucho al corazón del hombre. Porque ¿quién puede dejar de entender la soledad y el silencio que se posesionan de alguien que ha visto alguna vida estrechamente relacionada con él, disiparse en las sombras de la muerte? Ayer la vida era completa. Las puertas estaban abiertas. Los adioses eran seguidos por las bienvenidas. Pero hoy la vida se ha quebrado en dos. Las puertas se han cerrado completamente. Y todo parece ser muy definitivo. No es extraño que los corazones solitarios busquen consuelo recurriendo a cualquier fuente.

La terrible carnicería y el bautismo de dolor ocasionado por las guerras, guerrillas, terrorismo, violencia urbana, desastres naturales, etc. han dado a los sistemas ocultistas una oportunidad de la cual éstos se han aprovechado muy bien. Incontables millares están volviendo a estos movimientos modernos, algunos con el espíritu de investigación científica, otros por curiosidad o por entretenimiento. Y son legión los que se han convertido en devotos confirmados.

La investigación de los fenómenos ocultos se ha vestido de su manto de laboratorio y se ha introducido en las universidades. Está actuando en las márgenes de la profesión médica. El hipnólogo intenta penetrar en los secretos de la vida. La telepatía, y la clarividencia, la presciencia, la psicoquinesis y la bola de cristal, son actividades que han llegado a ser parte de la conversación cotidiana de hombres serios.

Puede ser, sin embargo, que tu seas una de las personas que han desechado los fenómenos ocultistas por considerarlos tretas. Puedes haberlos eliminado de tu mente como fraude. Sin embargo, aun cuando parte de ellos pueden ser tretas y fraudes -y aun sus propios adherentes admiten que dentro del círculo ocultista existe mucho fraude- la persona que descarta todas sus manifestaciones como tretas o fraudes no ha tenido siquiera una pálida vislumbre de lo que son en realidad esos movimientos, cuyo origen proviene de los tiempos antiguos, y que han dejado marcas indelebles en todos los siglos, hasta que hoy en día no hay hombre o mujer que pueda ignorar su impacto.

Visité una vez el hogar de un cierto hombre. Este caballero, muy amable, era en aquel tiempo un devoto de los cultos orientales, un creyente en la reencarnación. De hecho tenía en su casa un estante con muchas cintas que según se suponía habían sido grabadas para delinear los detalles de las vidas previas de él mismo y de su esposa. Y este hombre no pensaba que implicara ninguna contradicción el pertenecer a una de las iglesias cristianas de ese pais. Despúes de todo, la iglesia enseñaba que el alma es inmortal. ¿Por qué no debía él creer en la reencarnación?

Y su razonamiento no era inconsecuente. Porque si un hombre cree en una inmortalidad innata, ¿por qué descartar los cultos orientales? Si los muertos viven y pueden comunicarse, ¿por qué descartar los fenómenos psíquicos? ¿Que barrera existe contra el espiritismo? ¿Que barreras hay contra los encantamientos más salvajes del mundo pagano? Parece que toda barrera resulta superada.

Sólo cuando conocemos el verdadero origen de la doctrina de la inmortalidad natural del hombre, sentimos las serias implicaciones de estar relacionados con el ocultismo. Solamente entonces escuchamos la campana de alarma.

2.09. ¡No darás oído a las palabras de tal profeta!

Decimos: lo vi con mis ojos, lo sentí yo mismo, lo oí con mis propios oídos. Te lo digo con toda bondad: ¡Despierta, amigo, del sueño! Hace mucho ya que pasó el tiempo en que podíamos depender de nuestros ojos, de nuestros oídos o de nuestros propios sentimientos.

Vivimos en un tiempo en que no podemos confiar en nuestros sentidos. Y cuanto antes nos convenzamos de ello tanto mejor. Porque los engaños del enemigo en estos últimos días no serán toscos. No serán burdos. Serán tan sutiles, tan ingeniosos, tan arteramente adaptados a esta generación, que nadie estará seguro a menos que sus pies se hallen solidamente asentados en un "ESCRITO ESTÁ".

En una hora como esta, ¿visitaremos a algún pronosticador de la suerte, a alguna agorera que observa la palma de la mano? Les encomendaremos nuestro futuro a ellos? ¿Confiaremos en la suerte o el accidente, en los tréboles de cuatro hojas o en patas de conejo? ¿Nos volveremos a la bola de cristal en una hora como esta?

¿Es la bola de cristal la esperanza de la humanidad? ¿Ha tomado el lugar de la certidumbre de las Escrituras el impacto dramático de la lectura psíquica, con su cumplimiento casi inmediato? Sí, porque los "profetas" de la bola de cristal han hecho predicciones certeras. Han predichos asesinatos y otras tragédias definidas. Presidentes de naciones poderosas -y de otras no tan poderosas-, en días de crisis han buscado consejo ocultista. ¿Debemos hacerlo también nosotros? ¿Está Dios revistiendo sus respuestas a las frenéticas preguntas del hombre, con las misteriosas figuras de la bola se cristal?

Predicciones. Predicciones correctas. Acidentes aéreos. Suicidios. Transacciones comerciales. Casamientos. Elecciones. Decisiones personales. Pero yo pregunto: ¿Será que Dios debe llegar a ser nada más que un agente de reserva del cual se pueda depender para realizar viajes seguros en avión? ¿Dónde están las grandes líneas de profecía que afectan a toda la humanidad?

Pienso en las palabras de Deuteronomio:

"Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma" (Deuteronomio 13: 1-3).

Acá se describe una situación en la que un profeta hace predicciones. Y las predicciones se realizan. Pero la enseñanza del profeta no está de acuerdo con la Palabra de Dios. No hemos de seguir a ese profeta, por más que sus predicciones sean acertadas. El Dios del cielo está solamente probando a su pueblo.

Dijo el profeta Isaías: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Isaías 8: 20).

El error, tarde o temprano, muestra las señales indicadoras de su origen. Cuando un profeta moderno relata, por ejemplo, una visión en que es inducido por una serpiente a mirar hacia el Oriente en busca de sabiduría -el Oriente, esa tierra creadora de tantas falsas enseñanzas- yo comienzo a dudar.

¡Y cuando predice que un niño nacido bajo el símbolo del culto del sol -un enemigo secular del culto de Dios- ha de llegar a ser un día el salvador de la humanidad, mis dudas se acrecientan mucho más!

La senda de la intriga es terreno encantado. ¡Desde el Edén hasta el Armagedón, desde la serpiente hasta la bola de cristal, es terreno encantado!

¿Mirar al Oriente en busca de sabiduría? ¡Te insto a que más bien la busques en el gran Libro de Dios!

2.08. ¡NO TODOS LOS MILAGROS SON NECESARIAMENTE DE DIOS!

Por cierto, a la luz de las enseñanzas pasadas, es inevitable que se produzca mucha confusión, y una confusión honesta. Pero hemos llegado a un día cuando debemos entender correctamente este asunto de la inmortalidad, o hacer frente a un engaño fatal.

Puede significar el dejar a un lado unos pocos conceptos acariciados. Pero la otra alternativa es la de ser tomado en un engaño que cubrirá el mundo entero. Y cuando esto ocurra, ¡no son muchos los que serán salvados!

Escucha esto:

"Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" (Apocalipsis 16:14).

Esto es lo que podemos esperar en la última hora de la historia de esta tierra. Esto es lo que confrontaremos en nuestro tiempo. Engaños hábiles y sutiles. ¡Milagros, no ardiles!

¡Ojalá pudiéramos escribirlo con letras de fuego: NO TODOS LOS MILAGROS SON NECESARIAMENTE DE DIOS! Solamente cuando los hombres y mujeres captan el hecho de que los demonios también pueden obrar milagros, y aun en el nombre de Cristo; solamente cuando entendemos este asunto tan importante, podemos estar preparados para la crisis, para los engaños que han de cubrir este viejo mundo en estos últimos días.

¡Pero la comprensión que tiene el término medio de la gente sobre este asunto -mejor dicho la mala comprensión-, es sencillamente aterradora!

Es increíble cuán superficial puede ser nuestro razonamiento cuando abarca los sentidos y las emociones. Si algo es sobrenatural, puede ser de Dios. Así pensamos, a lo menos. Vemos algo. Sentimos algo. Oímos algo. Alguien lo menciona como un milagro. Tal vez lo sea. Y sólo porque es algo hermoso, o porque es liviano, o porque ocurre en el seno de la iglesia, sólo porque es algo sobrenatural, concluímos que es correcto.

¡Nada puede estar más alejado de la verdad!

¿Recuerdas el comentario de Jesús acerca del día del juicio? Él dijo:

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mateo 7: 21-23).

Milagros en la iglesia. Si. Pero a lo menos en algunos casos Cristo no tendrá nada a ver con ellos.

2.07. ¿Hoy estarás conmigo en el paraíso?

Ahora bien, yo no sugeriría ni por un momento que los que creen en la inmortalidad innata están asociados a sabiendas a un plan diabólico. Hay millones de hombres y mujeres honestos y sinceros que sostienen esa creencia y que nunca han sospechado su origen. De hecho, esa creencia se ha infiltrado de tal manera en la iglesia que está asociada con algunos de nuestros recuerdos más queridos. Apenas pasa al descanso un ser amado nuestro sin que ella aparezca. Algunos de nuestros conceptos más hermosos han venido de ella.

Nunca pasa una mañana de Pascua sin que se reviva ávidamente la experiencia del ladrón en la cruz y la seguridad de Jesús de que estaría con él en el paraíso ese mismo día. Ellos la leen así: "Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23: 42, 43).

Sin embargo, poco se imaginan, tanto el predicador como la congragación, que aquí hay un ejemplo de cómo el pensar popular haya influído aun en la puntuación de las Escrituras. Pues la palabra "que" no figura en el original.

και ελεγεν ιησου μνησθητι μου οταν ελθης εις την βασιλειαν σου
kai elegen iêsou mnêsthêti mou hotan elthês eis tên basileian sou
y decía a Jesús acuérdate de mí cuando vengas en [por] el reino tuyo

και ειπεν αυτω αμην σοι λεγω σημερον μετ εμου εση εν τω παραδεισω
kai eipen autô amên soi legô sêmeron met' emou esê en tô paradeisô
y dijo a él verdaderamente te digo hoy conmigo estarás en el paraíso

Entonces el versículo podría traducirse perfectamente bien de esta otra manera: "De cierto te digo hoy: estarás conmigo en el paraíso".

Nunca permitas que te confunda una falsa interpretación, por sinceros que sean los hombres muchos siglos después que Lucas escribiera su Evangelio. Porque ¿cómo podría Cristo o el ladrón haber ido al paraíso ese mismo día?

La narración de las Escrituras, cuando se examina cuidadosamente, resulta muy reveladora:

El ladrón, sin duda no murió ese día. No esperaba morir ese día. No esperaba que Jesús muriera ese día. El sabía que la muerte por crucifixión era un proceso largo y lento, que a menudo demoraba vários días. Recordarás la sorpresa de Pilato, en la última parte de la tarde, cuando supo que Jesús ya estaba muerto.

Y la muerte para el Hijo de Dios debía ser similar a la que le ocurre al ser humano: un sueño silencioso. El había de ser resucitado, no de tres días que pasara en el paraíso, sino de tres días pasados en la tumba.

El le dijo a María, cuando se le manifestó el domingo por la mañana: "No me toques, porque aún no he subido a mi Padre" (Juan 20: 17).

¿Ves el problema? ¿Cómo podía el ladrón estar con Cristo en el paraíso el viernes, como se cree comúnmente, si Cristo mismo, la mañana del domingo, declaró positivamente que no había subido a su Padre?

No, el ladrón sabía cuándo había de ocurrir. El miró mucho más allá de aquella hora oscura cuando dijo: "Acuérdate de mí cuándo vengas en (por) tu reino". El miró al tiempo en que Aquel que tenía el derecho de reinar recibiera el reino de su Padre. Y Jesús, regozijado con aquella fe, respondió: A ti te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso".

Me pregunto si nos damos cuenta de la fe que le requirió al ladrón que moría elevar aquella oración. Pues si alguna vez parecía que Aquel que se denominaba a sí mismo el Hijo de Dios no tenía reino, era en esa hora.

Y me pregunto si comprendemos la fe que necesitó el Hijo de Dios para responderle como lo hizo. Nota el vital significado de la palabra "hoy". Hoy, cuando aun mis propios discípulos me han abandonado. Hoy, cuando mi propio pueblo me ha crucificado. Hoy, cuando parece que ya nunca tendré un reino. Hoy, cuando parece que yo nunca seré nadie. Te digo a ti, hoy, estarás conmigo en el paraíso.

2.06. Mensaje para los "mortales"

La autorizada publicación titulada Anuario de la Asociación Espiritista Nacional, de 1961 (en inglés), dice:

"El espiritismo es el mensaje de Dios a los mortales que declara que no hay muerte. Que todos los que han muerto siguen viviendo. Que hay esperanza en la vida del más allá aun para los más pecadores. Que toda alma progresará a través de los siglos hasta las alturas sublimes y gloriosas, donde Dios es amor y el amor es Dios" (Pág 13).

¡No hay muerte! ¡La inmortalidad para todos, aun para los más pecadores! Extraño es sin embargo que el espiritismo coloque como rótulo la expresión "mensaje... a los mortales". ¿No es cierto? ¿Se les escapó la verdad?

Piensa conmigo por un momento. ¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Por qué trazó el general rebelde sus planes como lo hizo? ¿Por qué eligió él esta línea particular de propaganda?

¿Un general astuto no atiende primeramente sus líneas de comunicaciones? ¿Puede é esperar infiltrarse entre pueblos y naciones sin esas líneas?

El enemigo de Dios eligió bien su propaganda. Porque si los muertos todavía viven, entonces pueden comunicarse con nosotros. ¡Y si los hombres y mujeres creen que el muerto puede comunicarse, el diablo tiene una línea abierta hacia la mente a través de la cual puede alimentar libremente sus sugestiones de cualquier naturaleza!

Las iglesias que se hallan en la corriente principal del cristianismo se han mantenido por mucho tiempo lejos del espiritismo. Pero el espiritismo pregunta: "¿Por qué lo hacéis? Vosotros creéis en la inmortalidad. Nosotros la hemos probado".

¿Llegará a ser el espiritismo el medio para unir las iglesias católica y protestantes en una? Existe tal posibilidad. Y si esto ocurre, el terreno común será la creencia en la inmortalidad natural del hombre, un concepto completamente extraño a las Sagradas Escrituras.

2.05. Rastreando la senda de la intriga

El mito de la inmortalidad natural del hombre es el más difundido y persistente que el mundo haya conocido. Su continuidad nunca ha sido quebrada. Se extendió desde las puertas del Edén hasta las naciones paganas a medida que éstas fueron desarrollandose. Y luego el espiritismo en sus diversas formas comenzó a dominar los cultos de esas naciones, que no conocieron a Dios.

El creer en la persistencia del alma, el estado conciente del espíritu después de la muerte, llegó a ser parte integrante de la estructura pagana. Cultos y encantamientos, nigromancia y hechicería, espíritus familiares y adivinación, todo ello proliferó en el paganismo.

Bajo la civilización griega este concepto de inmortalidad alcanzó su pináculo de desarrollo. Desde Grecia se transmitió a la iglesia judía en los últimos siglos antes de Cristo, y del judaísmo, más tarde, a las iglesias cristianas de los primeros siglos. Entonces sigue el largo silencio de la Edad Media, y no fue sino hasta los días de la Reforma cuando esta falsa enseñanza resultó ampliamnete expuesta. Martín Lutero la denominó una fábula monstruosa.

La senda de la intriga corre a través de todas las religiones orientales. La hallamos en el pensamiento hindú, en todos los cultos orientales, en la teosofía; y la encontramos penetrando hondamente en varias adaptaciones occidentales. La doctrina de la reencarnación es, por supuesto, la misma doctrina de la inmortalidad bajo otro aspecto.

Fue en el siglo XIX cuando el espiritismo irrumpió en los Estados Unidos, comenzando en 1848 con los "golpes de Hydesville". Estas comunicaciones toscas fueron al comienzo consideradas mayormente como fraude y triquiñuela. Había golpes misteriosos, mediums, sesiones espiritistas, tablas de escritura espiritista, mesas que se movían y cosas por el estilo.

Pero hacia 1893 el espiritismo dio un vuelco para colocarse sobre una base religiosa, y se denominó una iglesia. Luego, después de actuar por varias décadas en esta forma, asumió un aspecto más "científico", para ponerse a tono con la marcha de los tiempos.

Afirma Alson J. Smith: "La investigación psíquica invadió el campo de la ciencia prendida a la psicología, y cuando se introdujo allí cambió su nombre em 'parapsicología' (un estudio de los fenómenos que trasciendem el ámbito actual de la psicología)" Inmortality, the Scientific Evidence, [Inmortalidad, la evidencia científica] pág. 138).

Y ahora, bajo un control de laboratorio, se pretende que los fenómenos psíquicos son pesados, medidos, contados, disecados y tabulados para la mente que duda.

Es una senda larga y tortuosa. Pero en todas partes se hacen evidente dos rasgos: "No moriréis" y "seréis como Dios". El astuto general rebelde presenta su caso de muchas maneras, bajo diversos rótulos. Pero a través de los siglos sus blancos siguen siendo claros. No hay muerte, dice el diablo. Y hay una chispa de divinidad dentro del hombre.

2.04. Inmortalidad - αθανασια

Inmortalidad - griego: αθανασια [athanasia] aparece 3 veces en el NT (1 Timoteo 6:16 y 1 Corintios 15: 53, 54).

"El único que tiene inmortalidad [αθανασιαν athanasian - acus. sing.], que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno" (1 Timoteo 6:16).

El único que tiene inmortalidad - Es decir, sólo Dios es inmortal. Sólo Dios posee vida eterna en forma inherente. Todos los seres creados son mortales.

¿Significa esto que aun los ángeles no son inmortales? Si sólo Dios es inmortal, logicamente nadie más lo es. Satanás y sus ángeles son seres creados, por lo tanto mortales.

¿Está entonces el hombre sin esperanza de lograr la inmortalidad? Lejos de ello. Las Escrituras presentan esta condición como una promesa, no como una posesión actual:

"Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad [αθανασιαν athanasian - acus. sing.]". Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad [αθανασιαν athanasian - acus. sing.], entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria"(1 Corintios 15: 53 y 54).

Se nos dará inmortalidad solamente si demostramos que Dios puede confiar en nosotros, y solo cuando lo hacemos. "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7: 21).

Dios promete vida a los obedientes (la obediencia es el resultado natural de la salvación gratuita en Cristo Jesús). Es el enemigo de Dios el que promete vida para la desobediencia.

2.03. Inmortal - αφθαρτος

La palabra "inmortal" es la traducción de la palabra griega αφθαρτος [aphthartos]. Este adjetivo, cuyo significado es "incorruptible", "inmortal", "imperecedero", aparece 8 veces en el NT griego:

(1) "Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible [αφθαρτου aphthartou - gen. sing.] en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles" (Romanos 1: 23). Dios incorruptible X hombre corruptible [φθαρτος phthartos].

(2) "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible [αφθαρτον aphtharton - acus. sing.]" (1 Corintios 9: 25). Corona incorruptible X corona corruptible [φθαρτος phthartos].

(3) "En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles [αφθαρτοι aphthartoi - nom. pl] , y nosotros seremos transformados" (1 Corintios 15: 52). Incorruptibles después de ser resucitados (ver vers. 53).

(4) "Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal [αφθαρτω aphthartô - dat. sing.], invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén" ( 1 Timoteo 1: 17). Aquí se refiere a Dios.

(5) "Para una herencia incorruptible [αφθαρτον aphtharton - acus. sing.] , incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pedro 1: 4). La herencia es incorruptible - está reservada en los cielos. No es una condición actual.

(6) "Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible [αφθαρτου aphthartou - gen. sing.], por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Pedro 1: 23). Simiente incorruptible X simiente corruptible [φθαρτος phthartos].

(7) "Sino el interno, el del corazón, en el incorruptible [αφθαρτω aphthartô - dat. sing.] ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios" (1 Pedro 3: 4). Se refiere al adorno intrínsico o de la personalidad, el caracter incorruptible -el manto de la justicia divina- que Cristo promete impartir a todos los que lo aceptan por fe.

(8) Lectura variante de Marcos 16: 20. [αφθαρτον aphtharton - acus. sing.]. Véase: Incorruptible en Diccionario.

2.02. ¿Daría Dios a su Hijo para salvar de la muerte a una raza de personas que no pueden morir?

En el relato de la creación del hombre no hay nada que sugiera que el hombre es inmortal:

"Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7).

Es interesante notar que si el aliento de vida, que constituyó al hombre en un ser viviente, lo hizo inmortal, entonces los animales también debe ser inmortales, pues en Génesis 7:15 leemos que "vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida".

Razonemos juntos nuevamente.

¿Puedes imaginar al Creador amenazando al hombre con la muerte por la desobediencia si lo hubiera creado de tal manera que no pudiera morir?

¿No sería ridículo decirle: "Ciertamente morirás" a un hombre que no pudiese morir?

Piensa en este hermoso texto:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

¿Daría Dios a su Hijo para salvar de la muerte a una raza de personas que no pueden morir? ¡Ciertamente que no!

2.01. El diablo dijo: "No moriréis " y "seréis como Dios "

¿Creó Dios al diablo? ¿Es él por lo tanto responsable del mal? No. Dios creó a un ser perfecto que se corrompió a sí mismo.

Como ves, Dios hizo que todos los seres creador por él tuvieran el poder de elección. Este ser majestuoso recibió el poder de elegir, así como tu y yo.

Dios corrió un sério albur cuando hizo a sus criaturas con el poder de escoger. Alguna de ellas podría escoger el mal. Y Lucifer lo hizo. El orgullo corrompió a este príncipe de los ángeles. El pecado había entrado en un universo perfecto. Algo había que hacer ante esta situación. Dios, en su sabiduria, vio conveniente no destruir el pecado de inmediato. Antes bien, debía darse tiempo a la planta del pecado para que se desarrollara, para que todos juzgaran su fruto.

Mientras tanto, debía producirse una confrontación abierta entre las fuerzas del bien y del mal. Y así hubo guerra en el cielo. Satanás y sus ángeles fueron arrojados fuera.

La controversia se trasladó a esta tierra, donde ha continuado desde entonces. Satanás fue arrojado del cielo, pero está determinado a dominar este planeta en rebelión y a todo hombre que lo puebla. ¡Qué drama! Y tu y yo somos actores, mientras todo el universo observa.

El conflicto no está terminado todavía. ¿Y a qué cosa hacemos frente?

"Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo" (Apocalipsis 12: 12).

Esto es lo que nos aguarda. Un diablo iracundo. Enojado porque su tiempo es corto. Y no solamente está lleno de ira, sino que actúa de manera sutil.

Volvamos ahora al Edén. Observa al enemigo de Dios al tramar cuidadosamente sus planes, cómo elige la línea que ha de seguir a través de los siglos.

"No moriréis". Sois inmortales. No podéis morir. Y "seréis como Dios ". Hay una chispa de divinidad dentro de vosotros. Todo lo que necesitáis hacer es desarrollarla. Tal es el razonamiento.

¿Tienen estas palabras un sonido familiar para los oídos modernos?

¿No es extraño que casi todo el mundo cristiano crea sinceramente que el hombre fue creado inmortal, y no sujeto a la muerte? Sin embargo EL ÚNICO ANUNCIO DE LA INMORTALIDAD INNATA DEL HOMBRE EN TODAS LAS ESCRITURAS VIENE DEL DIABLO MISMO, NO DE DIOS.

Fue el general rebelde el que en forma astuta, eligió esta línea de conducta y dijo "No moriréis ". Y "seréis como Dios ".

2.00. La Senda de la Intriga - Introducción

Corría el año 1940. Hitler y sus fuerzas, en su guerra relámpago de terror, avanzaban sin encontrar obstáculos por las tierras bajas de Europa. Los pacíficos habitantes de Holanda cayeron bajo la férula nazi. Y de inmediato entraron en circulación los billetes de la invasión.

Entonces se advirtió algo curioso. La fecha de impresión de esos billetes era ¡1935! ¡Cinco años antes que Hitler tomara el país, sin que nadie sospechara sus planes, sus prensas estaban imprimiendo esos billetes!

¡Planes hechos con premeditación y alevosía!

Te invito ahora a rastrear conmigo un camino tortuoso de intriga que comienza con una guerra en otro mundo, y con el uso de la más sutil infiltración, de la propaganda más inteligente y más astuta, y de los planes más sagaces que este planeta haya conocido jamás, hechos por un general rebelde.

Observa la subversión de un mundo.

Tomemos la historia de una hermosa mujer que se halla fascinada junto a un árbol interesante. Resuenan en sus oídos las palabras del Dios del cielo: "Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2: 17).

Repentinamente una bella serpiente que descansa en el árbol, comienza a hablar. Con un tono de inocencia pregunta: "¿Con que Dios os ha dicho: No comais de todo árbol del huerto?" (Génesis 3: 1).



He aquí la doble línea de propaganda que ha repercutido en nuestros oídos a través de los siglos.

"No moriréis". Y "seréis como Dios". Esto nunca ha cambiado. Nos encontramos con esto repetidamente.

¿Quién es el agente secreto de la rebelión que habla a través de la serpiente? Jesús dice que cayó del cielo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo" (Lucas 10:18).

Juan en el Apocalipsis da más detalles: "Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él" (Apocalipsis 12: 7-9).

¿Estamos tratando con un monstruo de dos cuernos, de tez roja y con una horquilla en la mano? No. Tal caricatura, traída desde la Edad Media, ha hecho que más de un hombre rechazara completamente y con disgusto la idea entera de una personalidad malvada.

Antes bien, estamos tratando con un ser inteligente que estuvo una vez en el cielo, y que cayó de allí.

Isaías lo nombra:

"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo" (Isaías 14: 12-14).

¡Qué revelación! Lucifer, el hijo de la mañana, uno de los intelectos más brillantes de todo el universo: és és Satanás. Éste es el diablo. Éste es la fuente de mal, de todos los problemas.

Ezquiel lo describe de esta suerte:

"En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad" (Ezequiel 28: 13-15).

1.13. ¡Aquí está nuestra esperanza!

¿Te ayuda lo explicado anteriormente a entender el deseo del apóstol Pablo de "partir y estar con Cristo? Algunos se han visto confundidos por estas palabras, y han interpretado que significaban que él esperaba estar con Cristo inmediatamente después de su muerte. ¿Pero fue así? Escuchad las palabras triunfantes del apóstol al llegar al fin de su vida:

"Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (2 Timoteo 4: 6-8).

El tiempo de su partida, su muerte, estaba cerca. Pero, ¿cuándo esperaba él recibir su recompensa? EN AQUEL DÍA, junto con todos los salvados. ¿Cuándo esperaba estar con Cristo? EN SU VENIDA. Pablo sencillamente estaba pasando por alto el lapso de tiempo - que parecería sólo un momento -, que lo separaba del día de la resurrección. Esa era su esperanza.

Cuando el cristiano muere, puede saber que, en la mañana de la resurreción, su vida no solamente será restaurada, sino que recibirá vida inmortal.

Aquí están los interesantes detalles: "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad" (1 Corintios 15: 51-53).

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras" (1 Tesalonicenses 4: 16-18).

Te pregunto: ¿Podría haber alguna noticia mejor, algún consuelo mayor? Imagina la escena. El Hijo de Dios, atravesando la bóveda celeste, tachonada de estrellas, desciende asistido por miríadas de ángeles. Y entonces llama con voz de trueno: "Despertaos, vosotros que dormís en el polvo de la tierra. Despertaos a vida eterna". ¡Y tu ser amado también lo escuchará!

¡Esa voz que llama a nuestros seres amados muertos será escuchada en toda la tierra! Las familias serán reunidas. Los niños arrebatados por la muerte serán puesttos de nuevo en los brazos de sus madres. ¡Qué reunión maravillosa!

¿Qué significa para ti? ¿Qué significa para mí? SIGNIFICA QUE EXISTE ALGO MEJOR MÁS ALLÁ DE ESTE MUNDO PRESENTE.

Piensa en lo que ese día significará para los tullidos, para los ciegos, para los que habían sido debilitados por la enfermedad, para las mentes confundidas por el temor. Dios dice: "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad" (Isaías 35: 5, 6).

Pero piensa en lo que significará para los sanos y los fuertes, para los que aman la vida y quieren vivir. La muerte podría ser deseable para una persona tullida, enferma o con mucho dolor. Pero para los fuertes y los jóvenes, la muerte sólo puede significar esperanzas frustradas, desilución, ambiciones destrozadas.

Sin embargo, aquí está la respuesta al aguijón de la muerte. No se halla en los descubrimientos de la ciencia, en las exploraciones del espacio exterior, ni en nada que el hombre pueda hacer, sino en la promesa de la resurrección hecha por Aquel que demostró lo que podía hacer: ¡Aquí está nuestra esperanza!

1.12. "Nuestro amigo Lázaro duerme"

No cruzamos el río místico uno por uno. Vamos juntos, cuando regrese Jesús:

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4: 16-17).

Esta es la promesa. Pero está todavía en el futuro.

Y Jesús hasta llamó a la muerte un sueño. Él declaró: "Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle" (Juan 11: 11).

Sus discípulos no lo entendieron completamente. Ellos sabían que Lázaro estaba enfermo, y sugirieron que si estaba enfermo sería mejor que durmiera:

"Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto" (Juan 11: 12-14).

¿Recuerdas la historia? Las hermanas de Lázaro pensaron que Jesús había llegado demasiado tarde. Sin embargo, al llegar frente a la tumba clamó a gran voz: "¡Lázaro, ven fuera!" y Lázaro salió. Alguien ha sugerido que estuvo bien que Jesús especificó que él le hablaba solamente a Lázaro. ¡De otra manera, toda tumba que se hallaba en la tierra se hubiera abierto! Lázaro salió de la tumba.

¿Tenía Lázaro una historia que contar de esos cuatro días más allá de las puertas de la muerte? ¿Lo llamó Jesús de los gozos de una vida mejor para que reasumiera su existencia en este oscuro planeta? No. Jesús sencillamente lo llamó de un sueño: un sueño que puede ser interrumpido solamente por el llamado del Dador de la vida.

En más de cincuenta oportunidades la Biblia habla de la muerte como un sueño. Piensa en esto. ¿Hay algo más admirable que un sueño pacífico, sin ensueños? Todas las fatigas, las preocupaciones y cuidados están en el olvido: no hay dolor, no hay lágrimas que humedezcan los ojos. Cuando estamos dormidos, no tenemos conciencia alguna del transcurso del tiempo.

Así ocurre con el cristiano que muere; en un instante cierra los ojos en el sueño de la muerte, y a él le parece que en el instante próximo despierta en la resurrección para disfrutar los gozos de la eternidad. A él le parecerá como si hubiera tomado una corta siesta, aunque hubiera estado en la tumba por muchos años. La manera en que Dios hace las cosas es mejor, después de todo.

Pues ¿no es cierto que esto elimina el aguijón de la muerte?
Piensa en ello. El cristiano puede cerrar sus ojos en el sueño por cien años tal vez; sin embargo a él le parecerá que en el instante siguiente abre los ojos para ver a Jesús. Al cerrar sus ojos en el sueño está sólo a pocos instantes de ver el rostro de Jesús. ¿Hay algún aguijón en esto?

"¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15: 55).

1.11. Hasta el día de la resurrección

Evidentemente, y por mucho que sorprenda a numerosas personas, no se nos da nuestra recompensa en el momento de la muerte. Es claro que la muerte es sencillamente una cesación de la vida hasta que ésta resulta restaurada en la resurrección.

¿Puedo pedirte que razonaras conmigo por un momento? ¿Crees que habrá una resurrección en el dia final? Por supuesto que sí. Este ha sido uno de los pilares de la fe cristiana durante siglos. En todas las Escrituras se lo sostiene como la única esperanza para el futuro.

Pero ahora permíteme que te haga una pregunta: ¿Por qué necesitaríamos una resurrección si, como algunos creen, ya hemos ido al lugar de nuestra recompensa al morir? Si estuviéramos gozando la felicidad del hogar de los salvados, ¿querría Dios que regresáramos a la tumba para poder ser llamados de nuevo en la hora de la resurrección?

Hay algo que anda mal aquí. Y creo que esta inconsecuencia que se ha introducido en la iglesia cristiana hace siglos ha hecho que incontables personas perdieran su confianza en la iglesia.

Otra pregunta: ¿Crees en el juicio del día final? Las Escrituras dicen: "Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo" (Hechos 17:31). ¿Pero por qué necesitarían los hombres un juicio si ya hubieran sido recompensados en ocasión de la muerte? ¿No han sido ya juzgados?

Además, creemos que Jesús regresará a esta tierra, y el propósito reconocido de su venida es el de recibir a sus hijos. Él dijo: "Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14:3).

Dime, ¿Haces tu un viaje para ir a buscar a algún ser amado si ya lo tienes contigo? ¿Por qué necesitaría venir Jesús de vuelta a la tierra y llamar a los suyos de las tumbas si ya estuvieran con él?

NO. De acuerdo con las Escrituras la muerte no significa ir al cielo. No significa ir al infierno. No significa ir al purgatorio. La muerte no significa ir al mundo de los espíritus. No significa ir a ninguna parte. La muerte sencillamente significa una cesación de la vida hasta la resurrección.

Dónde, pues, se halla nuestro amigo el Soldado Desconocido? Según las Escrituras, él está sencillamente descansando en la tumba custodiada - inconsciente de los honores que se acumulan sobre él - aguardando en silencio el dia de la resurrección.

Esto es bíblico.

1.10. El alma - combinación de cuerpo y aliento

Vamos a ilustrarlo. Supongamos que tenemos aquí una pila de tablas y un montón de clavos. Esto es todo lo que tenemos: solamente una cantidad de tablas y una cantidad de clavos. Tomamos ahora estas tablas y las clavamos las unas a las otras. Ya no tenemos una pila de tablas y un montón de clavos: tenemos ahora un cajón.

¿De dónde vino este cajón? "Oh -dirás-, no vino de ninguna parte. Es sencillamente la unión de las tablas y de los clavos". Tienes razón.

Supongamos que ya no queremos tener el cajón, de manera que extraemos los clavos y los amontonamos, y volvemos a colocar las tablas una sobre la otra. ¿Adónde fue ahora el cajón? Dirás: "No fue a ninguna parte. Sencillamente dejó de existir como cajón". Y tienes razón otra vez. Las tablas todavía están. Los clavos allí están. Pero no habrá ningún cajón hasta que los dos elementos sean unidos de nuevo.

De esta misma forma, en el comienzo, Dios formó al hombre de dos cosas: el polvo de la tierra, y el aliento de vida. Como resultado de la unión de estos dos factores, el hombre llegó a constituir un ser vivo, que ama, que piensa, que actúa. Cuando muere, los dos elementos se separan. El alma o ser vivo, que ama, que piensa, que actúa - combinación de cuerpo y aliento - no va a ninguna parte. Sencillamente pierde su caracter de ser conciente hata el día de la resurrección, cuando el cuerpo y el aliento vuelven a unirse.

La Biblia no enseña que el hombre existe entre la muerte y la resurrección: establece que está durmiendo. Esto es bíblico.